domingo, 5 de enero de 2014

El perpetuo cacao, un aromático y espumeante deleite del pasado. Parte I.

Al revisar diferentes fuentes primarias del siglo XVI y XVII para la clase de Historia de Bienes Culturales, me encontré con Giovanni Francesco Gemelli Careri (Radicena 1651 – Nápoles 1725), quien fue un jurisconsulto y aventurero italiano que dio la vuelta al mundo, viajó por su cuenta a lo largo de Europa, Asia y América.
   Por mucho tiempo buscó que se reconociera su labor en leyes para conseguir un cargo importante sin resultados positivos. Viajó por toda Italia y Europa, en algún momento se volvió mercenario, cuando se cansó de buscar el reconocimiento decidió a viajar para conocer lugares de Oriente que no muchos se atrevieron a explorar, como Turquía, Armenia, Persia, Indostán, Gran Mongol, China y Manila (Javier Dávila, "Gemelli Careri en Nueva España" en Revista destiempos, no. 28, enero-febrero 2011. http://www.destiempos.com/n28/davila.pdf).
   Llegó a la Nueva España el 20 de enero de 1697 con el fin de “satisfacer su curiosidad” según menciona en sus escritos, esto es relevante, pues nos permite interpretar las cosas que escribe, en qué se fija y como lo narra, es decir los ojos con los que miró la realidad de “el otro”. Su estancia fue casi de un año, pues partió del Puerto de Veracruz, con dirección a la Habana y luego a Cádiz, el 4 de diciembre de 1697.
Imagen tomada del libro Giovanni Francesco Gemelli Careri, Viaje a la Nueva España.

   A diferencia de la mayoría de los viajeros llegó por a tierras americanas, después de un largo viaje de más de doscientos días, por el puerto de Acapulco en el galeón San José de Manila en Filipinas. Al llegar a Nueva España llevaba ya alrededor de cuatro años explorando el mundo. Durante sus viajes vivió muchas experiencias azarosas, en variadas ocasiones fue acusado de espía y calumniador, sin embargo salió bien librado de todos esos eventos. Sobre todo ello escribió en su obra Il Giro del Mondo compuesto por seis volúmenes, entre ellos se encuentra el fragmento del Viaje a la Nueva España. Sus escritos se pueden clasificar bajo el género literario de diario de viaje, pues escribió casi día a día y describió los lugares, personas, objetos las experiencias y eventos  que llamaron su atención.
   Al consultarlo me remití inmediatamente a la parte de plantas y animales, específicamente donde habla de chocolate, tema que no he abordado en este blog. Partiendo de esta fuente me dirigí a otras, incluso del siglo XVIII y XIX para complementar información, pues mucho se ha escrito sobre el chocolate, su origen, función, uso y representaciones en diferentes momentos: durante época prehispánica, cuando lo conocieron los primeros conquistadores españoles, de su introducción en Europa, su consumo en la Nueva España como la bebida predilecta de la población novohispana, en menor medida durante el siglo XIX desplazado por otras como el café, hasta nuestros días que continua siendo el favorito de muchos.
    Con base en la información recabada, partiendo de lo escrito por Gemelli Careri, cuya enunciación se aboca a la forma de preparar el chocolate, junto con otros autores como Thomas Gage, además de recetarios de los siglos siglo XVIII-XIX y siguiendo la línea de este espacio virtual, decidí hacer una vez más gastronomía histórica experimental, retomando elementos culturales inherentes al consumo de la espumosa bebida, que enriquecen y dan sabor a esta la probadita del pasado.
   Por medio de la experimentación quiero enfatizar cómo se ha transformado el gusto a través del tiempo, rastreando específicamente los cambios y continuidades en la degustación del chocolate, pues no es lo mismo un chocolate preparado a la manera prehispánica, que virreinal y mucho menos a la actual que suele ser industrializado.  El objetivo es pues aprender del olfato y del gusto y viajar por el tiempo a través de las sensaciones, recordando que hay muchos factores que modifican los sabores (modos de preparación, formas de obtención de materias primas, etcétera), pero que no representan, al ser conscientes de ellos, un límite para percibir y estudiar el gusto.
   Al ser un tema tan vasto y rico decidí presentarlo por entregas, la información fue trabajada y sacada de fuentes primarias, relatos y recetarios de los que haré mención puntual, complementado con datos de otras secundarias. En este primer post hablaré del árbol del cacao, en el siguiente se abordará desde la historia cultural y la vida cotidiana. En una tercera entrega mostraré paso a paso la preparación de los diferentes tipos de chocolate y publicaré los resultados del experimento compartido con un grupo de 20 personas, cuyas observaciones fueron recabadas.

El cacao, alimento de los dioses pasados, presentes y futuros.
El chocolate proviene del árbol del cacao o cacaotero Theobroma cacao, clasificación que le asignó Lineo, amante del chocolate, de ahí “theobroma” del griego “comida de los dioses”. Es una planta difícil de cultivar, requiere de condiciones climáticas específicas por lo que sólo se da en las regiones tropicales (20° al norte y 20° al sur del Ecuador) con temperaturas mayores a 16°C y constante irrigación de agua.
   Las semillas germinan rápidamente, para que den fruto tardan entre tres y cuatro años (ver imagen). Las flores son polinizadas por un mosquito, de todas ellas solo el 3% llegan a ser fruto, que consiste en una vaina con semillas al interior, entre 30 y 40 con una pulpa blanca alrededor. Después de la domesticación de la planta, los agricultores mantienen árboles de otras especies para que les proporcionen sombra y para controlar la población de insectos polinizadores (Sophie D. Coe y Michael D. Coe, La verdadera historia del chocolate, pp. 28, 29).

   Se han definido cerca de 22 especies de cacaoteros que se han separado es seis grupos. Según las hipótesis, algunos botánicos piensan que el género evolucionó en los Andes sudamericanos, antes de que el hombre llegara a América. Se han considerado importantes solo dos especies la Theobroma cacao y Theobroma bicolor, las otras veinte crecen de manera silvestre en el Amazonas, costa del Pacífico, en toda Centroamérica, Caribe y sur de México.
   No se sabe cuándo, ni donde fue domesticada, tampoco cómo es que fue llevado a diferentes regiones, lo que sí se sabe es que el T. cacao mesoamericano fue domesticado en el sureste de México, pues se han encontrado poblaciones silvestres en Chiapas. Esta misma especie produce variedades conocidas como cacao criollo y forastero, además de las mezclas entre estos llamados híbridos (Sophie D. Coe y Michael D. Coe, La verdadera historia del chocolate,  pp. 34-37).
   Existen fuentes primarias para conocer las diferentes plantas que se usaban en América antes de la llegada de los españoles y posteriormente durante la época novohispana, algunas son descripciones de naturalistas, otros diarios de viajes y registro de lo que veían en estas tierras desconocidas, escritos por diversos motivos y con objetivos variados.          
          
     Foto María Ruiz Cervera
       
   El cacao no es la excepción, en el libro Cuatro libros de la naturaleza y virtudes de las plantas y animales de uso medicinal en Nueva España de Fray Francisco Ximénez, publicado en 1615, nombra a la planta como cacahuaquahuitl, que es un árbol originario de regiones calientes y húmedas del sureste; el tronco es alto y ancho con un fruto similar a un pepino, pero de textura acanalada y color rojo llamado cacahuacintli que está lleno de semillas de cacao. Menciona cuatro tipos de cacao, cacahuaquahuitl grande, otro del mismo nombre pero mediano, el xuchicacahuaquiahuitl y el tlacacahuaquahuitl un cacao de menor tamaño, según el fraile sólo este se utilizaba para hacer la bebida (Francisco Ximénez, Cuatro libros de la naturaleza y virtudes de las plantas y animales de uso medicinal en Nueva España, pp. 56-59).
   En el libro del jesuita Joseph de Acosta, Historia natural y moral de las Indias de 1590, se describe como una fruta más chica que las almendras, similar a las frutas secas, pues puede guardarse por mucho tiempo sin que nada le pase. El autor hace alusión a la popularidad del chocolate en América y señala también que quienes no estaban acostumbrados a su sabor "les hace asco, porque tiene una espuma arriba y un borbollón como de heces" (Joseph de Acosta, Historia natural y moral de las Indias, p. 180). En cuanto a la morfología señala que es un árbol mediano de copa amplia, es una planta sensible al sol por lo que se tiene que sembrar un árbol grande que lo tape.
   Gemelli Careri también describió la siembra y morfología del árbol. Primero menciona que se siembra el cacao en suelo caliente y húmedo "con el ojo hacia arriba y bien cubierto de tierra" (Giovanni Francesco Gemelli Careri, Viaje a la Nueva España, p. 139). La planta comienza a crecer en 15 días, en dos años alcanza la altura indispensable para trasplantarlo, esto debe hacerse en un terreno libre de raíces. Se siembran en hileras rodeados de otros árboles frutales y platanares para que proporcionen sombra. Se debe cuidar del frío, el exceso del agua y la plaga de un gusano que lo destruye. Después de cinco años crece lo suficiente y comienza a dar fruto, dice que las hojas se parecen a las del castaño y las flores a los jazmines, de colores amarillas o blancas, luego sale el fruto el cual contiene las semillas, entre diez y quince rodeadas de pelusa blanca, que debe recogerse los días que no hay luna.
Imagen tomada del libro Giovanni Francesco Gemelli Careri, Viaje a la Nueva España.

[Continuará...]

domingo, 3 de noviembre de 2013

Una tradición familiar en día de muertos.

Como cada 2 de noviembre, desde que tengo memoria, se cocina el pibipollo en mi casa. Resulta que mi familia Cervera es originaria de Campeche y ésta es una tradición que ha pasado por generaciones y que ha representado para mí, ante el interés que tengo por la Historia y la comida, una costumbre que quiero compartir con ustedes. 
     Para esta entrada primero retomaré la historia familiar con respecto al platillo; después me remitiré a la explicación del Hanal Pixán, una tradición ancestral del sureste, que consiste en la aculturación de elementos prehispánicos y españoles; terminaré con la presentación de los ingredientes (y donde encontrarlos en la Ciudad de México) y la receta del delicioso pibipollo o mucbilpollo, acompañado de fotos para ilustrar el gusto y provocar el apetito en ustedes, mis lectores. 
     La receta del pibipollo la aprendí de mi madre y ella de mi abuela potosina, quien la conoció, junto con otras recetas del sureste de su cuñada "La Nena", hermana de mi abuelo, originarios de la ciudad de Campeche. Seguramente ella la aprendió de su madre y así de manera ascendente. Además el secreto culinario fue pasado entre los demás hermanos de mi abuelo a sus esposas, quienes se encargaban de la preparación de los alimentos y con ello la pequeña familia Cervera conserva esta tradición y anhela su preparación de degustación año con año. 
     Pero ¿qué es el pibipollo o mucbilpollo? Este manjar es una especie de tamal gigante de maíz (más adelante detallaré los ingredientes) que se cocina en hornos bajo tierra hechos ex profeso con piedras calizas que conservan mejor el calor una vez que se prende la leña y se aprovecha la temperatura del suelo, de ahí el prefijo pib que en maya significa enterrado o bajo la tierra. 
     El nombre de pibipollo  se utiliza en Campeche y el de mucbilpollo o pib en Yucatán y se elabora para la celebración del llamado Hanal Pixán (Hanal - comida y Pixán - alma que da vida al cuerpo) o "Comida de ánimas", que se lleva a cabo primordialmente los días 31 octubre, 1 y 2 de noviembre en los estados que conforman la Península de Yucatán, para recibir a los fieles difuntos que regresan a este mundo; el 31 está dedicado a las almas de los niños, mejen pixán  o chichan pixán (almas chicas); el 1 a las ánimas grandes o nojoch pixán, momentos de la festividad que en algunos casos culmina hasta el día 8 de noviembre. El día 2 se dedica a la visita al cementerio, los cinco días siguientes se continúan los rezos frente al altar y se colocan más ofrendas, pues se piensa que estos días siguen habitando las almas en el mundo terrenal hasta su retorno cuando se presenta un último ofrecimiento, el día 7 para las almas chicas y el 8 para las adultas
     Las actividades relacionadas con la celebración a los muertos se desarrollan en el hogar, el panteón y la iglesia, propiciando la reunión de familiares y conocidos para llevar a cabo el ritual (cantos y rezos) y para disfrutar de un banquete de pibes, con el fin de recordar a los seres que ya se han ido. 
     Actualmente en el rito católico se celebra misa el día en que falleció la persona, sin embargo sólo en dichas fechas se colocan las ofrendas y los altares con características específicas. El Hanal Pixán resultó de los antiguos ritos prehispánicos mayas dedicados a la muerte, relacionados con los enterramientos y ofrendas (y que coincide  temporalmente con el fin de la cosecha, concebida como una muerte momentánea de naturaleza, en espera de un nuevo ciclo de siembra) y la tradición católica española, específicamente para conmemorar a todos los santos y mártires el primero de noviembre y para los fieles difuntos el día 2, asentadas en México durante el siglo XVII, que a su vez se remiten más atrás en el tiempo con la fusión de ritos paganos como los célticos, sobre los cuales no profundizaré más en esta entrada. 
     En la actualidad la fiesta mestiza del Hanal Pixán implica la reunión de todos los familiares para la preparación del altar que depende de cada región, según la tradición de cada grupo, el gusto y las posibilidades económicas. De manera general se adecua un espacio dentro del hogar donde se coloca una mesa que debe ser cubierta por un mantel blanco llamado "frontal", en muchos casos éstos son tejidos y bordados previamente por las mujeres de la casa. 
     Según la investigación de Catalina Rodríguez, en el altar de las almas adultas se coloca un paño blanco o negro, sobre éste imágenes de santos, fotos de los difuntos, dos velas grandes blancas, cuatro jícaras o guajes con manjares como: chocolate, atole de maíz, tanchukuá (bebida de cacao) y pinole, también se suelen poner granos de cacao y maíz. Además se incluyen jícaras o vasos con agua y si es el caso, bebidas alcohólicas que pueden ser ron o anís como el xtabentún. Se colocan dos pibes, pan dulce y de mantequilla, jícama, dulce de yuca, camote, naranjas y otras frutas, incensarios y no pueden faltar objetos personales del difunto y otros alimentos que hayan sido de su gusto (relleno negro, escabeche, por mencionar algunos) y que, según la creencia, alimentará sus almas llevándose la esencia de la comida. Las flores y plantas son un elemento primordial que no puede faltar en ninguna ofrenda, se colocan principalmente xpujukamor secoxiat (que representa la vida), helechos, entre otras.

     En los altares de niños de colocan manteles y velas de colores, con jícaras de chocolate, flores de diversos colores, panes, galletas, rosquitas, vaporcitos (tamales), entre otros alimentos y juguetes. Otro tipo de altar es que se pone en memoria de quienes no tienen quién los recuerde, llamados del "ánima sola", con el fin de ayudarlos en su regreso, para ello se coloca una mesa sencilla con mantel blanco, una vela grande del mismo color, un vaso de agua, un plato de comida y se le dedica un rezo. Según la literatura, también se colocan en los árboles de las parcelas y en los marcos de las puertas jícaras con alimento, junto con velas para guiar a los muertos hacia sus familias.
Foto tomada de http://www.yucatan.gob.mx/menu/?id=hanal_pixan 
Les recomiendo ver la galería de fotos en esta página. 


     Una vez terminados los rezos, se dispone y degusta la comida de los altares, cuya esencia ya ha sido consumida por las almas. El objetivo de Hanal Pixán es una petición y un intercambio, pues los vivos les rezan a los muertos y comparten los alimentos y éstos en agradecimiento velan por sus familiares, los ayudan y guían en la vida cotidiana y terrenal. 
     Al igual que la celebración, la comida que se presenta en esta festividad, surgió de una fusión cultural en la que se mezclaron elementos prehispánicos y europeos. En el libro La nueva historia se sugieren tres direcciones para el estudio de la comida, una de ellas refiere al entendimiento de los alimentos como bienes culturales, estudiados dentro de la categoría de intercambio cultural que refiere al repertorio de ideas que conforman un sistema cultural que incluye: ingredientes, recetas, fórmulas para elaborar platillos que responden al gusto de quienes los elaboran, mismos que se insertan en procesos de aculturación, es decir en la incorporación de elementos ajenos a los propios al momento de entrar en contacto. 
     Poner la mesa para los difuntos es un acto cultural cargado de significados que se relacionan con la idea de compartir los alimentos, lo cual nos remite a que el acto de comer, no es una necesidad meramente biológica, sino que en ella se depositan diferentes valores, anhelos, ideas, imaginarios y representaciones propias de la cultura. Por ejemplo un simbolismo claro, que ilustra la idea anterior es que, según la tradición, para las ofrendas de mujeres se deben de colocar tres pibes, que representan las tres piedras del fogón y para las de hombres se colocan cuatro, figurando las cuatro orillas que delimitan la milpa, con ello se relacionan los alimentos con los papeles sociales y actividades según géneros. 
Pibipollo en proceso. 
Foto María Ruiz. 

     Con respecto a los ingredientes y procedimientos, varían de acuerdo a la familia y el lugar, por ejemplo no es lo mismo un pib hecho en una casa en la ciudad de Mérida o incluso el que cocinamos en mi hogar, al que se prepara en las comunidades rurales, sin embargo conservan su esencia. Los ingredientes para hacer un pibipollo son los siguientes: 
* Para la masa:
- Masa de maíz.
- Achiote.
- Manteca de cerdo. 
* Para el relleno:
- Carne de puerco.
- Carne de pollo.
- Jitomates.
- Cebolla.
- Chile serrano o habanero.
- Epazote.
* Para el recaudo: 
- Cebolla.
- Ajo.
- Naranja agria.
- Pimienta.
- Comino.
- Orégano. 
* Para envolverlo. 
- Hojas de plátano asadas. 
Proceso de preparación del pibipollo
Fotos María Ruiz. 

Antes y después de la cocción / Rebanada de pibipollo
Foto María Ruiz. 
En la ciudad de México pueden encontrarse estos y otros productos del sureste en un puesto del Mercado de Medellín en la colonia Roma Sur que se llama "El Yucateco" y es atendido desde 1968 por el señor Carlos Palma y su familia (Locales 71, 78, 79, 80, 93, 94 y 104). 


"El Yucateco" en el mercado de Medellín.
Foto María Ruiz. 

     Los ingredientes y procedimientos varían en cada familia y lugar, en nuestro caso, incluso la receta original se ha ido modificando año con año, mejorando algunas cosas con el fin de obtener mejor consistencia o sabor, pero sin cambiar la esencia original. Esto nos remite a la riqueza de la comida, pues su permanencia radica en la posibilidad de estos cambios constantes por medio de los que se acoplan al gusto de cada época y lugar e incluso a las necesidades, enriqueciendo cada manjar para satisfacer el paladar. 
En memoria de María de Jesús Montejano, Dolores Cervera y Humberto Cervera.
Foto: María Ruiz. 

Fuentes
* Gobierno del Estado de Yucatán, Hanal Pixán "Comida de las ánimas". [Consultada en noviembre, 2013].
Le Goff, Jacques, Roger Chartier y Jacques Revel (coords.), La nueva historia, Bilbao, Mensajero, 1988, pp. 21 – 25.
*Mézquita Méndez, María Teresa, Ayer y hoy del Hanal Pixán la ceremonia maya de los muertos, Mérida, Editorial Dante, 2004. 
* Recetario de María de Jesús Montejano de Cervera. 
* Rodríguez, Catalina, Hanal Pixán. Ceremonia maya de los muertos, México, INAH, 1991. 
* Universidad Autónoma de Yucatán, El Hanal Pixán: encuentro amoroso entre vivos y muertos. [Consultada en noviembre, 2013].

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